—Es un honor ser candidato del Partido Moderado —prosigue don Carlitos—, no lo niego. Pero si el Mariscal te manda llamar, no es para saludarte. Te aseguro que va a echarte una proposición bien gorda. Te quiere comprar. Y en estos casos, Pepe, oye la voz de la experiencia, la voz de un hombre que ha sufrido mucho, y que te dice: “mas vale pájaro en mano, que ciento volando”. A no ser que un milagro ocurra, las elecciones las tienes perdidas. En cambio, si aceptas la proposición del Mariscal, cualquiera que sea, sales ganando tu, y salgo ganando yo, por haberte traído. Es un favor que le hago al Mariscal y que yo me encargare de que no se le olvide. Si no aceptas la proposición, cualquiera que sea, tu te quedas a la deriva, de candidato de un partido agonizante, y yo quedo mal.
—¿Por que queda mal, don Carlitos? Usted cumple con traerme.
—Porque así es la política, muchacho. Yo soy tu padrino, y soy responsable de lo que tu hagas.
—¿Por que queda mal, don Carlitos? Usted cumple con traerme.
—Porque así es la política, muchacho. Yo soy tu padrino, y soy responsable de lo que tu hagas.
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| — | Jorge Ibargüengoitia de Maten al León |